Terminal: Una distopía de Alejandro Genes
Hay autores que prefieren hablar por medio de su obra. Emitir una palabra para ellos sería redundar, quizás, es el caso de Alejandro Genes el escritor y director de una obra llamada Terminal, uno de esos artistas que prefieren no hablar sobre él y dejar que sea su obra la que lo dibuje en las palabras de otros.

La realidad transcurre en términos opuestos a
los de una sociedad ideal, la sexualidad, el hambre y el interés por sobrevivir
son ingredientes principales de la historia que relatan el posible exterminio
de la humanidad.

Su obra me trasladó a Blade Runner la destacada pieza
cinematográfica de Ridley Scott, en la
que el cyberpunk se estableció como género, y en la que también el ser humano genera una batalla en la que la destrucción, metáfora de nuestra realidad, a través del conflicto existencial, se convierte en un llamado a la reflexión.

Terminal dibuja el caos, la raza humana domesticada, la desesperación por la supervivencia y la pérdida del raciocinio humano, una interpretación de Genes ante la transformación que sufriría la humanidad frente "al fin del mundo"; no creo que esté lejos de reflejar lo que sucedió con Hitler y los campos de concentración, los resultados de una bomba atómica, la crisis de un lugar que ha sido víctima de un desastre natural, o cualquier situación que nos recuerde la pérdida de la dignidad humana, la miseria absoluta.
Durante toda la obra una jaula es el elemento principal de la utilería generando la sensación de un interior y un exterior, la iluminación trabajada de manera coherente genera la ambientación propicia para sumergirse en la angustia de un futuro final.
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